La Hernia Discal Dorsal

La Hernia Discal Dorsal

A pesar de ser aparentemente de similares características que la hernia discal lumbar, está muy lejos de la realidad puesto que según la bibliografía existe un peligro de afectación de la médula espinal en el tratamiento quirúrgico de un 50% para algunos autores. Es la hernia discal más peligrosa.

Lo que la hace especialmente peligrosa la intervención sobre la hernia discal dorsal es la existencia a ese nivel de la médula espinal con un espacio mínimo para desplazarla, mientras que en el caso de la hernia discal lumbar a ese nivel no hay médula espinal, puesto que se termina a nivel D12-L1.

La hernia discal dorsal es muy poco frecuente, debido en parte a la existencia de la caja torácica que le hace de apoyo o férula y descarga parte de las fuerzas que se pueden aplicar en los discos intervertebrales dorsales. También es debido a que raramente realizamos esfuerzos con punto de apoyo en la región vertebral dorsal.

Los síntomas más frecuentes son debidos a la afectación de la raíz nerviosa a ese nivel dorsal con dolor radicular y a la afectación de la médula espinal con alteración desde ese nivel de las vías motoras y sensitivas hacia las extremidades inferiores. Expresándose con dolor en el costado desde la espalda, hormigueos por el tronco, genitales o extremidades inferiores, falta de fuerza y alteraciones en le tacto en las extremidades inferiores. Alteraciones al orinar o defecar. Alteraciones en la actividad sexual.

Los criterios para la indicación de la intervención quirúrgica son los mismos que para la hernia discal lumbar, es decir:

1 En cuanto al dolor dorsal es tan intenso que no mejora con ninguna medicación, o el dolor crónico llega a ser tan limitante que no permite realizar una vida normal.
2 Cuando existe en la exploración neurológica una afectación nerviosa, motora o sensitiva o afectación de la marcha, especialmente si tiene un carácter progresivo.
3 Cuando hay alteración al orinar o defecar.

En cuanto a la técnica quirúrgica existen varias vías de abordaje algunas ideadas para evitar la vecindad de la médula espinal, como la lateral o la vía anterior. Nosotros preferimos la vía posterolateral que es como una foraminotomía o agujero entre las láminas vertebrales ampliada sin desplazar la duramadre. Obteniéndose excelentes resultados sin tener ningún caso de los 17 intervenidos que sufriera deterioro añadido al que poseía en el preoperatorio. Tan sólo un caso quedó parapético pero de igual magnitud que presentaba en el preoperatorio.