Archivos de la categoría ‘Enfermedades’

¿Qué es un adenocarcinoma?

Publicado: 15 septiembre, 2012 en Enfermedades
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una reaidad en muchas mujeres..

El adenocarcinoma es un cáncer que se origina en el tejido glandular. Este tejido también es parte de una categoría más grande conocida como tejido epitelial. El tejido epitelial incluye, pero no limitado a, la piel, las glándulas y una variedad de otros tejidos que recubre las cavidades y órganos del cuerpo.

Epitelio se deriva embriológicamente del ectodermo, endodermo y mesodermo. Para ser clasificado como adenocarcinoma, las células no necesariamente tienen que ser parte de una glándula, como siempre que tengan propiedades de secreción.

Esta forma de cáncer puede ocurrir en algunos mamíferos superiores, incluyendo a los humanos. Adenocarcinomas bien diferenciados tienden a parecerse a la del tejido glandular que se derivan de, mientras que poco diferenciado no puede. Por tinción de las células de una biopsia, un patólogo determinará si el tumor es un adenocarcinoma o algún otro tipo de cáncer.

Los adenocarcinomas pueden surgir en muchos tejidos del cuerpo debido a la naturaleza ubicua de las glándulas en el cuerpo. Aunque cada glándula no puede segregar la misma sustancia, siempre y cuando no hay una función exocrina de la célula, se considera glandular y su forma maligna tanto, es llamado adenocarcinoma.

Los tumores de las glándulas endocrinas, como un VIPoma, un insulinoma, un feocromocitoma, etc, no suelen ser mencionados como adenocarcinomas, sino más bien, a menudo son llamados tumores neuroendocrinos. Si el tejido glandular es anormal, pero benigna, se dice que es un adenoma.

Adenomas benignos generalmente no invaden otros tejidos y metástasis raramente. Adenocarcinomas malignos invaden otros tejidos y metástasis a menudo dado el tiempo suficiente para hacerlo.

El adenocarcinoma término se deriva de “adeno” significa “perteneciente a una glándula” y “carcinoma”, que describe un tipo de cáncer que se ha desarrollado en las células epiteliales.

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Hernia discal

Publicado: 29 agosto, 2011 en Enfermedades
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Nombres alternativos

Radiculopatía cervical; Hernia discal; Hernia de disco intervertebral; Radiculopatía lumbar; Prolapso de disco intervertebral; Disco roto; Hernia de disco

Tratamiento:

El principal tratamiento para una hernia discal es un período corto de reposo con analgésicos y antinflamatorios seguidos de fisioterapia. La mayoría de las personas que siguen estos tratamientos se recuperarán y volverán a sus actividades normales. Un pequeño número de personas necesita un tratamiento adicional que puede incluir inyecciones de esteroides o cirugía.

MEDICAMENTOS:

A las personas con una hernia de disco repentina, causada por algún tipo de lesión (como un accidente automovilístico o por levantar un objeto muy pesado), seguido inmediatamente de dolor agudo en la espalda y la pierna, se les administrarán analgésicos narcóticos y medicamentos antinflamatorios no esteroides (AINES).

Si el paciente presenta espasmos en la espalda, usualmente se administran relajantes musculares y, en raras ocasiones, se pueden administrar esteroides, ya sea en píldora o directamente en la sangre por medio de una vía intravenosa (IV).

Los AINES se utilizan para controlar el dolor prolongado, pero los narcóticos se pueden administrar si el dolor no reacciona favorablemente a los fármacos antinflamatorios.

MODIFICACIONES DEL ESTILO DE VIDA:

Cualquier tipo de sobrepeso que una persona lleve, especialmente en la parte superior frontal del abdomen, empeora el dolor de espalda. El ejercicio y la dieta son cruciales para mejorar el dolor de espalda en pacientes con sobrepeso.

La fisioterapia es importante para casi todas las personas con enfermedad discal. Los terapeutas le explicarán a la persona la forma de levantar objetos adecuadamente, caminar, vestirse y desempeñar otras actividades. Estos profesionales también trabajan en el fortalecimiento de los músculos del abdomen y la parte baja de la espalda para ayudar a sostener la columna. La flexibilidad de la columna y de las piernas se enseña en muchos programas terapéuticos.

Algunos médicos recomiendan el uso de dispositivos ortopédicos (corsé) para la espalda con el fin de ayudar a sostener la columna. Sin embargo, cuando se abusa de estos dispositivos, se pueden debilitar los músculos abdominales y de la espalda, llevando a un empeoramiento del problema. Las correas especiales para levantar pesas pueden ser útiles para prevenir lesiones en aquellas personas cuyo trabajo requiere el levantamiento de objetos pesados.

INYECCIONES

Las inyecciones de esteroides en el área de la espalda donde se localiza la hernia discal pueden ayudar a controlar el dolor durante algunos meses. Estas inyecciones reducen la inflamación alrededor del disco y alivian muchos síntomas. Las inyecciones en la columna generalmente se aplican de manera ambulatoria, utilizando rayos X o una fluoroscopia para identificar el área donde se necesita dicha inyección.

CIRUGÍA:

La cirugía puede ser una opción para los pocos pacientes cuyos síntomas persisten a pesar de otros tratamientos.

Con la discectomía, se extrae un disco que está salido. Es un procedimiento que requiere anestesia general (el paciente dormido y sin sentir dolor) y una estadía en el hospital de 2 a 3 días. A la persona se la estimula a caminar el primer día después de la cirugía para reducir el riesgo de coágulos de sangre.

La recuperación total toma varias semanas. En caso de que sea necesario extraer más de un disco o si existen otros problemas en la espalda además de la hernia discal, puede ser necesaria una cirugía más extensa, lo cual podría requerir un período de recuperación mucho más prolongado.

Otras opciones quirúrgicas comprenden la microdiscectomía, un procedimiento para retirar fragmentos de disco nucleado a través de una incisión muy pequeña.

La quimionucleólisis consiste en la inyección de una enzima (denominada quimopapaína) dentro de la hernia discal para disolver la sustancia gelatinosa que sobresale. Este procedimiento puede ser una alternativa a la discectomía en ciertas situaciones.

Expectativas (pronóstico):

La mayoría de las personas mejora con tratamiento farmacológico y sólo un pequeño porcentaje continúa sufriendo de dolor de espalda crónico aún después del tratamiento.

Pueden pasar de varios meses a un año o más para poder reanudar todas las actividades sin sentir dolor o tensión en la espalda. Es posible que las personas con ciertas ocupaciones que impliquen levantar objetos pesados o hacer esfuerzos con la espalda tengan que cambiar sus actividades laborales para evitar la lesión recurrente en esa parte.

Complicaciones:

  • Dolor de espalda crónico
  • Pérdida del movimiento o de la sensibilidad en los pies o en las piernas
  • Pérdida de la función de la vejiga y de los intestinos
  • Lesión permanente de la médula espinal (muy poco común)

Situaciones que requieren asistencia médica:

La persona debe consultar con el médico si se presenta dolor de espalda severo y persistente, especialmente si experimenta algún entumecimiento, pérdida del movimiento, debilidad o cambios vesicales o intestinales.

La hipertensión arterial (HTA)

Publicado: 19 agosto, 2011 en Enfermedades
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La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de las cifras de presión sanguínea en las arterias. Aunque no hay un umbral estricto que permita definir el límite entre el riesgo y la seguridad, de acuerdo con consensos internacionales, una presión sistólica sostenida por encima de 139 mmHg o una presión diastólica sostenida mayor de 89 mmHg, están asociadas con un aumento medible del riesgo de aterosclerosis y por lo tanto, se considera como una hipertensión clínicamente significativa.[1]

La hipertensión arterial se asocia a tasas de morbilidad y mortalidad considerablemente elevadas, por lo que se considera uno de los problemas más importantes de salud pública, especialmente en los países desarrollados, afectando a cerca de mil millones de personas a nivel mundial. La hipertensión es una enfermedad asintomática y fácil de detectar; sin embargo, cursa con complicaciones graves y letales si no se trata a tiempo. La hipertensión crónica es el factor de riesgo modificable más importante para desarrollar enfermedades cardiovasculares, así como para la enfermedad cerebrovascular y renal.[2]

La hipertensión arterial, de manera silente, produce cambios en el flujo sanguíneo, a nivel macro y microvascular, causados a su vez por disfunción de la capa interna de los vasos sanguíneos y el remodelado de la pared de las arteriolas de resistencia, que son las responsables de mantener el tono vascular periférico. Muchos de estos cambios anteceden en el tiempo a la elevación de la presión arterial y producen lesiones orgánicas específicas.

En el 90% de los casos la causa de la HTA es desconocida, por lo cual se denomina «hipertensión arterial esencial», con una fuerte influencia hereditaria. Entre el 5 y 10% de los casos existe una causa directamente responsable de la elevación de las cifras tensionales. A esta forma de hipertensión se la denomina «hipertensión arterial secundaria» que no sólo puede en ocasiones ser tratada y desaparecer para siempre sin requerir tratamiento a largo plazo, sino que además, puede ser la alerta para localizar enfermedades aún más graves, de las que la HTA es únicamente una manifestación clínica.[3]

Los diuréticos y los betabloqueantes reducen la aparición de eventos adversos por hipertensión arterial relacionados con la enfermedad cerebrovascular. Sin embargo, los diuréticos son más eficaces en la reducción de eventos relacionados con la enfermedad cardíaca coronaria. Los pacientes hipertensos que cumplen su tratamiento tienen menos probabilidades de desarrollar hipertensión severa o insuficiencia cardíaca congestiva.[4] En la mayoría de los casos, en los ancianos se utilizan dosis bajas de diuréticos como terapia inicial antihipertensiva. En pacientes ancianos con hipertensión sistólica aislada suele utilizarse como terapia alternativa un inhibidor de los canales de calcio de acción prolongada, tipo dihidropiridina. En pacientes ancianos con hipertensión no complicada, aún se están realizando ensayos para evaluar los efectos a largo plazo de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y los bloqueadores del receptor de la angiotensina-II